Intenté fraccionar mi razonamiento, intenté que fluyera toda esa energía y que éste hueco en la mitad del pecho reaccionara de la mejor manera.
Entregué mis locas conclusiones, mi complicada mirada, mis caricias más sinceras. En vano fueron recibidas.
Como hacer para confiar en ése efímero sentimiento, que a ésta hora se comporta más bien repudiable.
Espero que sonreír ésta vez sea más sincero, que en mil partículas sensatas y de verdadero valor estalle ésta pútrida bodega de sensaciones llamada alma.
Es la hora de curarse definitivamente y no entregar mi mano para salir a bailar a nadie. a nadie en especial.
Me refugiaré en mis perversos pero esperanzadores planes, que ésta vez cuentan con una inspiración, aquella que nunca defraudará como ahora lo hace ésta dolorosa situación.
Pensaría en mil cosas más... pero no me malgastaré comunicándolas, a nadie le interesan, a nadie sinceramente.
Si algo me ha enseñado todo ésto,es a valorar ese potencial que poseo y que por más dulce que se torne el momento, adornado de besos en las terrazas de edificios, miradas seductoras frente al sol, palabras que prometen las más bonitas intenciones, no vociferar ninguna palabra de amor, mucho menos pregonarlas a tan alto volumen.
Bitácora de un alma decepcionada.
César Brausin Valles
A mí sí me interesan.
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