No podrás herirme.
Me encanta levantarme y tener ese absurdo e infame pensamiento
De poder mirar por la ventana que no tengo
Y encontrar esa sonrisa que sólo durará un par de minutos
mientras aterrizo en esta enfermiza realidad.
Me sentaré en tu regazo y besaré tus labios
Así como espero lo hagas algún día,
que ya no llegará, que nunca llego...
No podrás rasgar mi sucia alma
con tus hermosas uñas,
llenas de deseo o de mentiroso odio,
lo harás, y ten seguro que querrás ensuciar todo tu cuerpo.
Y entonces el daño estará hecho.
Un piano suena al final del camino
el camino en el que sigues
el camino que desde antes de mirarte a los ojos por primera vez desvié,
para no llegar a mi destino.
El piano con una canción letal
Bajaré esta colina y jugaré a saludarte
A conocerte, a mirarte
y por qué no...
A enamorarte
César Brausin
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