Desgastando el color dentro de mis ojos,
podría llenar un vaso...
Esta vez la maquinaria exigió perfección...
el cruel resultado de los engranes demasiado gastados
y demasiado pestilentes para cada ocasión.
Retroalimentación, tal vez de los resultados inmundos,
de la mierda que entra por las fosas y mutiladas puertas...
de los sentimientos absurdos, de esos que quisieran que volvieran.
Qué pasa conmigo esta vez?
Quebró de esperar el combustible
que juró a miles dejar de usar,
pero, entonces cómo hacer inevitable
cada centímetro de esta necesitada que esta industria creó para tí.
Repásalo mil veces
La culpable aquí eres tú.
Simplemente seguiré ideando la manera de firmar tu contrato, sin siquiera tocar el bolígrafo.
César Camilo Brausin Valles
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