Regresar de la muerte nunca fue más veloz
Con la taquicardia como primer testigo,
Y los labios mojados que ésta vez parecian inundados de vida
Le permitieron adivinar que aún estaba presente.
Brutalmente agitó sus brazos
Y se entregó al deseo...
Necesitó sólo un instante para retractarse de querer salir victorioso...
fué una lástima creer que esto no lo recordará mañana
Por que simplemente ahora no lo vivió...
Lentamente ese líquido amniótico recorrió sus falanges hasta las uñas
Que al mugre se le encimaba la roja mostaza de glóbulos.
sin pretextos ni disculpas...
Lo había hecho de nuevo.
Lo último que pudo pensar,
Fué que nunca quiso abrir los ojos esa mañana...
Por que si hubiese sabido que vendría,
Se los apuñalaría con el lapicero con el que escribió estas líneas.
Sólo queda refugiarse en ese pensamiento que revoloteó sus oídos durante esos largos meses.
Ya nunca probaría esa caricia perfecta,
Que por querer ocultarla de nuevo...
Ésta vez lo había hecho para siempre.
No necesitas de esa voz que maltrataba tu ineficiencia,
Ésta vez un cuchillo hacía la labor más rápida y regia...
Éso sí, sin dejar de sonreír.
César Brausin Valles
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