sábado, 6 de marzo de 2010

Un día conocí un guerrero...

Un día conocí un guerrero...
Más guiado por la razón que por otras cosas
más guiado por el camino que pudiese darle los libros y la poesía...
Era indestructible como el proyectil que asesina sin piedad.

Un día conocí un guerrero..
Que ante la mirada de una hermosa doncella
Cayó derrotado y perplejo
De su corazón duro.. quedó un inexistente reflejo...

Un día conocí un guerrero..
Que amó incesablemente
Que a su doncella protegió de bastos dragones..,
Y acompañó con una sonrisa entre las mejillas los más inimaginables banquetes...

Un día conocí un guerrero...
Que tal vez erró, que tal vez perdió...
Que supo buscar la manera correcta,
Y aunque en su error lo opacó, en estas palabras, no tan sabias, no tan largas, encontró su consuelo...

Un día conocí un guerrero...
Se rumora que en sus libros, en su poesía, encontró la verdad
Que supo levantarse de su agonía y supo llevarse la gloria
Y nunca, nunca soltó la mano de su doncella...


Levantarse será difícil... pero siempre estuvo allí, siempre estará ese amor, que aunque se distrajo, nunca perdió su sentido común nunca perdió su instinto, que se llenará de creces cada vez que recuerde esto y sepa que lo correcto y lo hermoso nunca se fué

César Brausin..
Lo quiero mucho Mao

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